Surreal presente en el Festival y Mercado Internacional de Documentales Hot Docs 2015

Martes, 19 de mayo, 2015

Surreal pel√≠culas de la realidad, representado por el reconocido director Cristi√°n Leighton y la productora ejecutiva Daniela Bunster participaron del Festival y Mercado Internacional de Documentales Hot Docs 2015: El renombrado mercado Canadiense de Hot Docs es uno de los principales eventos de la industria documental, anualmente re√ļne en la ciudad de Toronto a los m√°s destacados directores, productores, distribuidores y agentes del mundo del documental para exponer, analizar y proyectar los m√°s relevantes¬†proyectos y obras del genero.

Surreal junto a sus obras “La Memoria Atrapada” y “La Sangre Tira” particip√≥ activamente en los eventos del prestigioso mercado, conociendo la¬†actualidad¬†del genero a nivel internacional, la vanguardia¬†en la producci√≥n de documentales y creando nuevos lazos con diversos agentes internacionales. Valorando la experiencia, gracias.

 

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Un comentario
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  1. Capítulo IX
    Al observar desde la proa a la distancia a Marce, agarrándose la cabeza con los crespos hechos, tuve una sensación nostálgica al recordar algunos acontecimientos que me había contado de sus vivencias de juventud.

    Me contó lo siguiente:

    En ese tiempo, mi amiga Cata, junto a su hermana, invitaron a la piscina a su pariente que vivía a pocas cuadras de mi casa.

    Partimos juntas muy entusiasmadas y alegres cantando y riéndonos en el trayecto rumbo a su domicilio.

    Cuando llegamos, tocaron el timbre y llamaron en voz alta repetidamente a su prima:

    – Aurora, Aurora ‚Äď gritaban y luego todas para una y una para todas insistimos al un√≠sono:
    – Aurora, Aurora ‚Äď a todo pulm√≥n.
    El silencio nos manifestaba su sola respuesta.

    Entonces ‚Äď me sigui√≥ relatando ‚Äď ambas c√≥mplices se miraron a los ojos y comenzaron a conjeturar divagando las m√°s antojadizas y exc√©ntricas alternativas:

    Que se acostó tarde y se quedó dormida; que salió a comprar a la esquina; hasta que la habían secuestrado los E.T.

    Desfallec√≠amos por el calor ‚Äď prosigui√≥ Marce ‚Äď por lo tanto dijeron ambas hermanas ‚Äď no nos queda otra que saltar la reja.

    – Pero ¬Ņ¬°c√≥mo van a saltar la reja si es demasiado alta y est√° reforzada con barrotes de grueso calibre!?

    – No te preocupes ‚Äď replicaron ambas- estamos acostumbradas cada vez que se nos quedan las llaves lo hacemos ¬°tal cual!

    РPero a lo mejor vuelve pronto, esperémosla un rato- seguí insistiendo.

    – S√≠, la vamos a esperar pero ba√Ī√°ndonos dentro de la piscina ‚Äď respondieron con cierto dejo autoritario.

    РEntonces, las dos hermanas, se encaramaron a la reja y saltaron hacia dentro del jardín inundado de flores de diversos colores y aromas.

    Me resist√≠ hasta las √ļltimas consecuencias pero, la tentaci√≥n de nadar y gozar del placer del agua en ese caluroso d√≠a de verano, fue tan pero tan grande que no me pude resistir.

    Segu√≠ su ejemplo un tanto asustada por lo que nos fuimos directo al camar√≠n a colocarnos trajes de ba√Īo, y en cuanto estuvimos todas listas, partimos a ba√Īarnos a la piscina a nadar y a jugar a la pelota.

    De repente, escuchamos el crujido de abrir cerrojos de la reja y, las dos hermanas salieron corriendo cual si fueran Speedy González mientras, yo braceaba tranquilamente dentro del agua sin la más mínima preocupación.

    Las hermanas comenzaron a gritarme desde la superficie:

    – ¬°Sale! ¬°sale de la piscina!
    – ¬Ņ¬°Por qu√© tengo que salir!? ‚Äď respond√≠ relajada.
    РPorque la familia de mi prima vendió ya la casa.
    РMe quedé aturdida así que pregunté:
    – Pero entonces:

    – ¬Ņqui√©n es el que est√° indicando con el dedo? ‚Äď observando al tipo que vociferaba parado frente a su auto de lujo.
    – √Čl no es nada nuestro, ni tampoco pariente de mi prima, s√≥lo le vendieron la casa.
    Dándome cuenta de la situación, salí de un salto como las langostas, fuera de la piscina y corrimos a refugiarnos al camarín mientras,

    el hombre elegantemente vestido nos insultaba y despotricaba contra nosotras:

    – ¬Ņ¬°Qu√© hacen ustedes aqu√≠ en mi piscina!? ‚Äď que c√≥mo nos hab√≠amos introducido sin su permiso a su casa, y que sali√©ramos del escondite del camar√≠n y di√©ramos la cara.
    Nosotros nos neg√°bamos a salir y tembl√°bamos de miedo.

    De repente, sentimos un disparo y un grito que vociferaba:

    Р¡Salgan de allí tales por cuales!
    Me encontraba empalada de frío y tiritando de miedo, mientras ambas hermanas decidieron salir con las manos en alto hacia el Cielo respondiendo:

    – ¬°Alto! ¬°No dispare por favor! ‚Äď no nos haga nada ‚Äď intentando calmar al gigante enfurecido quien era m√°s encima diplom√°tico de una importante organizaci√≥n internacional.
    – Ellas me dijeron que la piscina era de su prima ‚Äď habl√© yo ech√°ndolas al agua.
    – ¬°No es cierto! ‚Äď respondi√≥ el energ√ļmeno furioso con su rostro ¬°s√≠ pero no! Enrojecido con cara‚Äôe pocos amigos pero condescendiente

    – por lo menos para dejarnos partir sin un rasgu√Īo, s√≥lo temblando de susto por la haza√Īa que hab√≠an urdido la Cata y su hermana.

    РTerminó aclarándome que la había comprado hacía varios meses atrás.

    Por fortuna, el diplom√°tico se dio cuenta que √©ramos ni√Īas de la aristocracia, y nos dej√≥ partir pero, el sin sabor del altercado de sus palabras hirientes y enardecidas

    me dejaron por largo tiempo helada, con una especie de angustia y disgusto en mis pensamientos ‚Äď termin√≥ cont√°ndome Marce.

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